Tu startup tiene producto, pero ventas impredecibles. Unos días consigues reuniones y luego pasas semanas sin pipeline porque estás apagando fuegos de producto. Si esto te suena, no te falta trabajar más: te falta un sistema comercial que no dependa de tu energía diaria.
En etapa temprana, el founder suele liderar ventas. Eso está bien al principio. El problema llega cuando sigues en founder-led sales sin método: no hay cadencia, no hay métricas por etapa y cada llamada se improvisa. Ahí es donde un consultor puede acelerar mucho o estorbarte, según el momento.

